La subida de los precios del petróleo va a influir
directamente en los precios de los carburantes. Una vez que el gasóleo es caro
existe un gran número de empresas que no son rentables con los nuevos precios
marcados. Estamos en una era de consumo, en una espiral y en una vorágine
consumista, en el que yo mismo me incluyo. Esto repercutirá en la factura de la
luz. Por lo tanto aumentará el coste energético. Cada vez que se necesite
energía costará mucho. Esto a nivel psicológico supone un castigo por usar
energía por lo que la ciudadanía reaccionará asumiendo menores costos
energéticos.
Las
principales conductas que puede aprender un ciudadano pueden resumirse de la
siguiente forma.
a)
refuerzo positivo: aparece una conducta. Se le
proporciona un premio por lo que hace. El sujeto lo vuelve a repetir. Ejemplo
el niño limpia la mesa. Le damos un caramelo. El niño vuelve a limpiar la mesa
otro día.
b)
Refuerzo negativo: aparece una conducta. Eliminamos
consecuencia negativa. El sujeto vuelve a hacerlo. Ejemplo: nuestra pareja nos
obliga a ir al cine a ver una película de “las suyas” el sujeto se enfada y
riñe. Disgusto. No se va al cine. Aprendizaje: si le riño me libro de “la peli
de las suyas”
c)
Castigo positivo: aparece una conducta. (tirar basura
por la calle). Viene el policia y me multa. Castigo. Sujeto no vuelve a tirar
los papeles al suelo.
d)
Castigo negativo. Aparece una conducta. Comer gambas. Si
como muchas gambas se me hincha la cara porque me da reacción alergica. El
sujeto no vuelve a comer gambas.
En este caso aparece una conducta. “gastar energia” esta
energía tiene un coste muy alto. Se percibe como un castigo por lo que el
sujeto no vuelve a gastar energía. Esta conducta llevaría irremediablemente a
un ajuste de conducta en una era donde el suministo de petróleo va a escasear.
Al no estar disponible y ser muy caro, la ciudadanía va a prescindir del gasto
energético. Solamente se usará el mínimo
imprescindible.
Las
consecuencias del oil crash se dejan ver en el retorno al mínimo consumo energético
posible. Esto nos lleva a un cambio drástico en el modelo de vida. El trasporte
va a ser muy caro y poco económico de realizar en la medida en que usen un
derivado del petróleo para desplazarse. Aunque el coche sea electrico, la
factura de la luz puede ser de tal coste que puede que se prescinda de ello.
La
ciudadania no va a poder costearse viajes largos a no ser que sea una causa
mayor, pero el grueso de la población no va poder permitirse viajar. Esto nos
conduce inevitablemente a lo local como forma de vida. La producción de
alimentos, hoy globalizada va a tener que cambiar el modelo, de producción de
monocultivos intensivos, con pesticidas laboreo con máquinas, fertilizantes y
abonos derivados del petróleo, va a ser una producción primaria que será
insostenible en el futuro. La llamada revolución verde ya no puede ser llevada
a cabo. Así mismo la industria tiene que volverse local puesto que la
restricción de movimientos de los ciudadanos por el aumento de los precios para
viajar obligarán a realizar la manufactura “in situ”. Este consumo mínimo hace que muchas de las
profesiones del sector servicios puedan desaparecer o queden reducidas al
mínimo ( por ejemplo la publicidad, sectores improductivos como las finanzas,
notarios, registradores administrativos etc).
Una
economía que propugna la vuelta a la economía. Economía significa llevar la
gestión de la propia casa. Lo realmente necesario ahora no es calcular el
mercado de futuros. Lo importante es cuantas vacas son necesarias para sostener
tal población, cuantos cerdos, a cuanto hay que venderlo, cuantas horas de
trabajo vale hacer una casa o cortarse el pelo). Esto es lo que a partir de
estos momentos los economistas deben calcular.
Un sector
primario sin el uso de pesticidas, herbicidas, abonos y fertilizantes, sin
máquinas para la cosecha nos lleva a un escenario anterior a la revolución
industrial. Los ciudadanos vivirán en los pueblos, donde estará localizada la
producción alimentaria, la manufactura y producción industrial. Los alimentos se consumirán y producirán localmente al igual que el resto
de producción y servicios. El rendimiento y efectividad de la producción bajará
y se necesitará mano de obra por lo que habrá empleo para todo el mundo ya que
se da marcha atrás en la globalización y la automatización que es la que genera
el desempleo estructural.
Lo que nos
espera es un futuro donde la agricultura no será intensiva sino diversa,
plantando diversas especies por si alguna es atacada por una plaga no se te
pierda toda la cosecha (aquello de no meter todos los huevos en la misma
cesta). Los pesticidas y herbicidas serán naturales y a la hora de la recogida
se necesitará mano de obra, que será pagada en dinero o con el intercambio del
trabajo propio (hoy me ayudas en mi finca y mañana te ayudo en tu finca). El
sector secundario se realizará a nivel local. El sector terciario adelgazará de
forma inconmensurable. La base de la economía se sustentará en los rendimientos
de la tierra. Vuelta a la fisiocracia.
Para ellos es
necesario salvar tres paradigmas
a) el
paradigma del crecimiento del PIB de forma perpetua, con un mayor consumo, un
mayor impacto ambiental, mayores tasas de basura, más gasto energético en
productos en realidad innecesarios.
b) El
paradigma que los recursos fósiles no van a acabarse nunca, los recursos no van
a agotarse nunca.
c) Cambio
del modelo de familia como modelo de consumo, a modelo de familia como modelo
de producción. Posiblemente las familias serán productoras, se autoabastecerán
cada una por su cuenta y venderán lo que sobre para que sea comprado por otras
personas. La familia pasa de consumidora a autoabastecimiento y producción. El
trabajo se encontrará dentro de la propia familia.
Lo que tiene el decrecimiento es una vuelta atrás a niveles
de consumo energético de hace dos siglos. Uno de los grandes problemas que se
plantea es el exceso de población que no es sustentable sin la agricultura
intensiva, con fertilizantes, abonos y variando el tiempo de maduración de las
frutas y hortalizas para que puedan producirse todo el año. Se comprará la
fruta en temporada y no se localizará fuera de temporada, como antiguamente.
Sólo con la adquisición de este nivel pre-industrial podremos ir hacia delante
en el progreso tecnológico ahora ya sin combustibles fósiles. Como ya hemos
visto la población aumenta drásticamente conforme mejora la producción
petrolífera en parte por la mejora de las infraestructuras, democratización de
los avances cientificos y el uso de los combustibles fósiles para aumentar el
rendimiento de la superficie cultivable. Se puede ver la siguiente gráfica.
Si los combustibles fósiles la productividad de la
superficie cultivable menguará con lo que se dará una escasez y un sobreprecio
de los alimentos por disminución abrupta de la oferta (aparte del aumento
propio del coste del petroleo y sobrecoste de usar derivados del mismo). El
efecto inmediato puede ser el desabastecimiento de productos de primerísima
necesidad. Esto tiene que obligar necesariamente al cambio de hábitos y al
autoabastecimiento de los propios ciudadanos.
El cambio
de hábitos hacia consumos energéticos mínimos y el aumento de la capacidad de
supervivencia, hacerlo todo por ti mismo serán valores en alza, así como la
reparación de productos, electrodomésticos, calzado y otros enseres domésticos.
¿recordais cuando fue la ultima vez que se reparó una sartén o se pegó una taza
con pegamento? La reparación será uno de los valores en alza, así como la
progresiva sustitución del concepto de obsolescencia programada (productos que
tienen ya una fecha de caducidad establecida, que se rompen justo después de
cumplir la garantía, productos de mala
calidad y poco resistentes hechos para usar y tirar) por el de productos
duraderos.
No hace
tantos años se compraban productos que pudieran durar “toda la vida” como
muebles, electrodomésticos, cortinas, neveras o autos. El concepto de
durabilidad era muy apreciado.

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